Viajes en Familia logo-vector-cantabria-infinitaEn nuestro viaje familiar por Cantabria, tras una mañana de ruta natural junto al mar cántabro, y después de un extraordinario almuerzo en San Vicente de la Barquera (si no lo has visto busca el Capítulo 1), seguimos hacia Comillas, un lugar sorprendente con rincones mágicos y edificios excepcionales.

Aparcamos el coche y nos disposimos a recorrer las calles de tan señorial villa de origen marinero en la que sorprende, nada más comienzas a andar,  el  extenso catálogo de edificios monumentales que posee, creados por los más grandes arquitectos. Es todo un museo del modernismo al aire libre en el que la pieza clave es el inconfundible Capricho del arquitecto Gaudí. Un lugar desconocido para mi hasta el momento, pero que,francamente, no olvidaré jamás.

En 1883, Máximo Díaz de Quijano, Viaje-familia-cantabria-097

cuya hermana era cuñada del primer marqués de Comillas, una de las grandes personalidades que han pasado a la historia de la villa y que, como él era un indiano enriquecido en América, encargó a Gaudí la ejecución de un chalet de veraneo junto al palacio del marqués. Lo que más me asombró de esta obra arquitectónica fue cómo Gaudí consiguió crear una casa que reflejase las dos pasiones de su propietario: la música y las plantas exóticas, así cómo darme cuenta que en pleno siglo XIX Gaudí consiguió optimizar la disposición de la misma para el mayor aprovechamiento solar.

El recorrido por la casa fue fantásico gracias a nuestro guía, Aldo, que le imprimía la pasión de quien ama lo que hace y hace lo que ama. Estancia tras estancia nos fue desgranando la historia y los misterios alrededor de la vida de su propietario, y del porqué y el cómo de esta construcción simplemente sublime de Gaudí, que por cierto, según cuentan jamás estuvo en Comillas.

Durante la visita fuimos descubriendo cómo Gaudí incluía la música en cada lugar de la casa a través de la propia arquitectura, supimos de la celeridad de unas obras magistralmente dirigida a pie de obra por Cristóbal Cascante, amigo y compañero de promoción de Gaudí. Así como el dramático desenlace final de su propietario. Pero eso, debéis descubrirlo vosotros, así que apuntadlo en la agenda de “cosas que tengo que hacer cuando termine el confinamiento”.

Y dejando atrás el Capricho, nos adentramos ya de noche por las adornadas calles de Comillas, paseamos descubriendo cómo en algunos lugares el tiempo parece detenido, la magia de antaño parece esconderse en cualquier callejón, y la historia parece viva bajo tus pies.

Y bueno, aunque ya estábamos bastante cansados de un magnífico primer día, al final, me convencieron y con la excusa de ver un magistral ángel alado encargado para alguna casa palaciega de la época, que por su enorme tamaño tuvo que ser trasladado, Silvia nos llevó al cementerio de Comillas, que ante mi asombro estaba bastante transitado.

A las afueras de la villa, enclavado en lo alto de una loma, encontramos el cementerio presidido por las ruinas de la iglesia gótica y allí se encuentra también uno de los más bellos detalles del paisaje comillés, el Ángel de Llimona, colocado en lo alto con espada en mano y mirando al mar.

Para un primer día en Cantabria, creo que estuvo muy, muy bien aprovechado, así que ahora tocaba descansar y reponer fuerzas porque a la mañana siguiente teníamos una cita con la Naturaleza y los animalitos que tanto le gustan a mi hija.

PROXIMO DESTINO: PARQUE DE LA NATURALEZA CABÁRCENO

 

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