Fotografía Boudoir

Mil razones

MIL EXCUSAS, MIL RAZONES

“El que quiere hacer algo conseguirá un medio, el que no, una excusa” Stefhen Dolley

Nunca es el momento de mirarse en el espejo porque siempre hay excusas: cuando pierda esos kilos que me sobran será el momento…cuando llegue el verano y mi piel esté bronceada me veré mejor…cuando tenga el cabello más largo, o más corto, o de otro color…no soy fotogénica…no sé cómo posar…eso es para chicas más jóvenes…y puedes añadir todas las excusas que se te ocurran, siempre las encontrarás. Pero realmente ¿cuándo ocurrirá todo eso? Y lo que es más importante ¿si ocurriera, sería realmente el momento?

Como mujer tienes un instinto único de protección que está por encima de todo. Ese instinto te hace posponer cualquier satisfacción propia en pos de los demás: novio/a, marido, mujer, hijos, padres…y  que siempre relegamos nuestros deseos para otro momento, un momento que nunca llega porque ¿cuándo es “tu” momento?

 

¿Crees que el Boudoir es una simple sesión fotográfica? Mira  las razones de aquellas mujer que dieron un “Sí, Quiero”

Estoy a punto de cumplir 40 años y soy una luchadora. Un día descubrí que la vida era más corta de lo que nunca imaginé y ese día sentí todo el peso de mi existencia como si hasta entonces hubiera sido insignificante. En un instante deseé haberme atrevido a más cosas, haber sido capaz de cumplir más sueños, imaginé cómo hubiera sido mi vida sin el miedo al ridículo, al fracaso, a esas películas mentales que yo misma me creé y me creí.

Ahora, que ya vengo de vuelta de la batalla, mi cuerpo tiene sus heridas de guerra, he perdido parte de mi fisionomía natural, pero mi esencia es mucho más, ahora soy mucho más yo, y ahora, es cuando sé lo que quiero y ya no tengo miedo a dar un paso adelante. Evidentemente el miedo a sobrevivir, a respirar cada mañana, a ver crecer a mis hijos, a sentir el abrazo de mi marido, a pasear por el campo con mi padre, ese miedo a perder siempre vivirá conmigo pero ahora es mi amigo y me ayuda a no dar nada por sentado y a valorarlo todo.

Este es mi punto de partida, ahora quiero vivir esa “Experiencia Boudoir” que me cuentas. Ahora me atrevo, estoy en mi momento, ahora quiero celebrar que estoy y que soy.

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Desde que era jovencita, mi familia me inculcó una serie de valores con los que eché a andar en la vida, algunos tan sólidos y gratificantes que son los pilares en los que asiento mi existencia, otros, me hicieron mucho daño. Pero eran creencias tan arraigas que no me atrevía a ponerlas en duda. Debía ser una hija responsable, una esposa amable, y una madre abnegada. Y así cuidé de mis padres hasta el final de sus días, viendo casi, la vida pasar, después vi crecer a mis hijos, y desplegar sus alas, y así acallé mi llanto al darme cuenta que el matrimonio era más una condena que el principio de comieron perdices. Pero ahora, me estoy encontrando, estoy “desintoxicándome” de aquellas creencias, un día comencé a andar una senda que me hacía feliz, que me decía que el egoísmo bien entendido era considerarte ser feliz para poder regalar esa felicidad y que no necesitaba esperar que nadie me la ofreciera sino que debía tomarla yo a bocanadas. Estoy comenzando a ser libre, por eso quiero vivir en primera persona ese camino de autodescubrimiento que es el Boudoir, quiero sentir que sigo siendo yo, quiero volver a recordar mis sueños.

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Me siento guapa, me siento feliz, me siento en el mejor momento de mi vida. Ya no tengo la frescura de la juventud, nunca fui una chica espectacular, más bien del montón, o al menos eso me decía yo. El primer chico al que amé, sentenció con sus palabras mi ánimo, “como él no encontraría a otro, él era lo mejor que me había pasado y que me pasaría nunca, y dejarlo no tenía razón de ser” me dijo. Según él sería una perdedora toda la vida. Sus palabras resonaron en mi cabeza durante muchos años, y a pesar de que estudié lo que me gustaba y con la pasión que le ponía encontré un trabajo rápidamente, siempre tenía ese vacío y esas emociones aflictivas dentro de mi. Tenía éxito pero no era feliz. Todos creían que mi vida era perfecta, pero yo volvía a casa, a mi maravillosa casa sola, hasta que conocí a Charo, un terremoto, y descubrí el amor, el verdadero, el que no destruye, el que suma. Con ella, he aprendido a quererme, y quiero regalarme un experiencia boudoir porque sé que es ahora.

Estas son sus razones ¿cuáles son las tuyas?

A lo largo de mi carrera Boudoir me he encontrado con grandes mujeres con grandes razones para vivir esta experiencia, para contestar a mis preguntas y volver a mirarse hacia adentro.

El Boudoir me ha dado la oportunidad de conocer que el corazón y la razón deben ir de la mano y ser escuchados al unísono. Mujeres libres que no solo reaccionan a las circunstancias o se dejan gobernar por ellas sino que tienen la capacidad de responder a los desafíos de la vida. Mujeres valientes.

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