Cuando el Tiempo se Detiene: Sesión Glamour Piconeras 2026

Dicen que la fotografía es el único lugar donde el pasado y el presente se encuentran para siempre. En esta sesión para el Carnaval 2026, mi intención no fue simplemente retratar una tradición; quise atrapar la pulsión de un sueño. El resultado es una colección donde el glamour no es solo estética, sino el reflejo de una ilusión que late con fuerza antes de que estalle la primera copla.

El escenario elegido, la Destilería Weisshorn, nos regaló una atmósfera detenida en el tiempo. Entre sus paredes, que guardan el alma de lo que perdura, Loli, Ainara, Sandra, María y Belén se despojaron de los nervios para regalarnos su esencia. Como retratista, mi labor es ser ese espejo invisible: captar la risa cómplice, el ajuste del sombrero o esa mirada profunda de quien sabe que está a punto de representar a su pueblo. He buscado que cada imagen hable por sí misma, mezclando la elegancia del blanco y negro con la calidez de un instante compartido.

Para que el objetivo hiciera su magia, hubo manos artesanas detrás. El equipo de embellecimiento hizo un trabajo excepcional, logrando que cada una de ellas se sintiera la verdadera protagonista de una película clásica. El brillo en sus ojos no solo era maquillaje; era la energía de cinco mujeres que el pasado 30 de enero, en la gala de Elección de la Piconera Mayor, demostraron que la belleza de Chipiona es, sobre todo, una actitud. Mi agradecimiento especial al Concejal de Fiestas, Francisco Query, por su total implicación y por apostar siempre por la excelencia en la promoción de nuestras tradiciones.

Espero que como para mi, para vosotros cada retrato sea un trozo del alma de este Carnaval.

Entre la luz y el sentimiento

Como retratista, entiendo que mi trabajo va mucho más allá de pulsar un disparador. Para mí, cada clic es un diálogo silencioso; es buscar ese instante exacto donde la elegancia natural se encuentra con la ilusión de quien sabe que está viviendo algo histórico.

En esta Sesión Glamour, mi objetivo ha sido elevar la figura de la Piconera a un plano artístico y atemporal. He buscado que la luz de la Destilería Weisshorn no solo iluminara sus rostros, sino que esculpiera su esencia, transformando los nervios en una seguridad arrolladora frente al objetivo.

Verlas brillar así es el verdadero regalo de mi profesión. Más allá de la técnica, me quedo con las risas entre toma y toma, con el trabajo incansable de mi equipo de estética y con la generosidad de estas cinco mujeres que me permitieron capturar su alma. Es un honor convertir este pedacito de la historia de nuestro Carnaval en un recuerdo que, espero, sea eterno.

«El equipo detrás de las cámaras: donde la magia empieza.»

Pin It on Pinterest

Share This