LAS EXPERIENCIAS DIVINAS

DIVINA AMPARO

Sabía que la experiencia de “Divinas a cualquier edad” sería algo diferente, nuevo. Al principio, me sentía un poco pillada.  Cuando comenzó la fase de las preguntas no entendía muy bien porqué me preguntabas tantas cosas, hasta que vi que era parte de tu trabajo y que el resultado sería algo diferente.

Así, que después de esto, me sentí cómoda contestando. Las preguntas me han hecho pensar en muchas cosas que, a lo mejor, nunca me había planteado. Algunas de esas preguntas, verdaderamente, me marcaron y me hicieron reflexionar mucho. ¿La búsqueda especial? Me ibas a volver loca, tuve que cargar la batería del móvil hasta cuatro veces, pero, al final, me quedo con la satisfacción de la cantidad de gente que me ayudó, no estuve para nada sola y todo salió perfecto. Un día muy agitado pero divertido.

La tarde de la sesión me lo pasé muy bien,  se me hizo muy corta, nos reímos mucho, (¡cuando el papel de la pared me atacó¡), un ambiente súper estupendo, contigo, con Mª del Mar y con Helen. La verdad es que muy a  gusto con todo en general. Esa tarde, por lo menos, me despejé y desconecté del mundo.

De todo esto saco ¡ que lo volvería a repetir mil veces¡ Que me lo he pasado genial y ha sido un trabajo maravilloso. Para mi ha sido TODO positivo.


DIVINA ALEJANDRA

Me pareció una aventura divertida y me hacía ilusión vivir la experiencia Boudoir. Sentí que iba a salir de mi zona de confort, porque lo veía algo atrevido para mi, pero sentí, que aunque ya no soy una niña, aún me quedan muchas cosas por disfrutar.  Y es verdad que te acomodas con el trabajo, la casa, las niñas…¡y nos olvidamos de nosotras mismas¡ Así que hay que atreverse y lanzarse a hacer cosas nuevas para hacer la vida más divertida.

Al principio, el tema de las preguntas, era como algo vergonzoso…no me imaginaba que para hacerme fotos hiciera falta tanta información, y mira si estaba equivocada, pensaba que solo eran fotos y después me di cuenta de que era mucho más. Al final, descubrí más cosas yo de mi que al contrario, me hiciste pensar mucho.

Y lo que cambió dentro de mi es que me di cuenta que tengo muchas cosas bonitas, que muchas veces no apreciamos, tanto físicas como psíquicas, con esta experiencia al olvidar la cosas que no te gustan y solo centrarte en lo bueno, acabas encontrándote tan bien, que eso mejora tus relaciones con todos, ¡como que todo se ve más bonito¡

Dentro de las tareas, la de cambiar de camino, hizo que me diera cuenta que con mi rutina hacía que cada día fuera igual. Ahora cambio cada día, y también, ahora, tras la experiencia boudoir, sí le digo a quien quiero lo especial que es para mi, eso me encanta, y esas pequeñas cosas hacen que me sienta totalmente identificada con el proyecto. Me llegaste a conocer bastante bien.

En cuanto a los preparativos, lo hice todo con ilusión y con nervios. El día de las compras me encantó porque me lo dediqué solo a mi, aunque, una vez más, descubrí lo pesada que soy queriendo que todo salga bien y que no falte nunca nada, por eso creo, que la noche antes de la sesión apenas dormí, estaba nerviosita perdia.

El día de mi sesión lo disfruté desde que salí de casa, solo con ver que el lugar elegido era superbonito me hizo sentir muy especial. Al principio me sentía algo tensa, la verdad estaba de los nervios, pero fue coger el mantón y se empezó a quitar todo. Cada vez estaba más tranquila y ya no me importaba nada. Prepararlo todo me encantó, ese día lo viví al máximo, y el después ha sido espectacular. Me alegro cada vez más de haberlo hecho.

Bueno pues mi balance de esta aventura es que saco muchas cosas: confianza en mi misma, aceptación, y saber que cuando se quiere hacer algo que te gusta, con esfuerzo e ilusión se consigue. También hay que ser siempre una misma, y esta experiencia me ha enseñado que ese es el secreto de ser feliz.

Estoy encantadísima de haber sido Divina, porque he disfrutado desde el principio y, todavía, no hay un solo día que alguna mujer no me diga: “ a mi me encantaría hacerme unas fotos así, ¡sales estupenda¡” Así que para mi ha sido todo un placer.


DIVINA CARMEN

Divinas a cualquier edad me pareció, desde el principio, un proyecto fascinante. Al principio, tuve mis dudas, pensaba que podía sentirme incomoda delante de la cámara o quizás no lograras tus expectativas, pero decidí continuar por darme una oportunidad. Aunque no te conocía, me despertabas confianza y admiro tus trabajos así que eso me daba tranquilidad.

Impaciente y con muchas ganas empecé a preparar el “viaje” y desde la primera tarea me di cuenta que no era mi físico lo que buscabas sino esa parte dulce y los deseos más profundos que todas las mujeres tenemos. Esta experiencia me ha ayudado a revivir momentos y aceptarlos tal y como fueron, a quedarme con lo bueno de mi vida, de mi entorno, a mirarme en el espejo y ver mas allá de mi cuerpo.

Me di cuenta de que soy capaz de lo que me proponga, que la mujer es grande, no solo por su belleza, sino por su poder interior, por su seguridad, su autoestima, para mi ha significado desnudarme sin miedos, con tranquilidad, confiando en mis pasos. Los días previos a la sesión los he vivido con un poco de nerviosismo por la felicidad de saber que llegaba por fin el momento, el buscar la ropa, comentar con las amigas, con mi familia… preparada para el final de un viaje donde tengo que mostrarme sin miedos ni complejos.

Cuando me dirigía al coche con la maleta preparada, me sentía fuerte, feliz, nerviosa, decidida, y cuando te montaste en el coche fue un subidón, pues ya sí o sí íbamos encaminadas al final del viaje. Tu cercanía y personalidad me ayudaron en el camino a estar mas segura aun de lo que iba hacer.

La sesión ha sido para mi una Experiencia que jamás olvidaré, me sentí cómoda, muy serena, grande, poderosa, sexy, hermosa, despreocupada de mis complejos totalmente, disfrutando de cada movimiento, de verte trabajar, de tu profesionalidad. Feliz, muy feliz de sentirme tan completa, tan sensual.

Una experiencia que toda mujer debe disfrutar, me siento orgullosa de mi misma, gracias, gracias y mil gracias más por creer en mi y hacerme ver que sin duda todas somos “Divinas a cualquier edad”, ojalá pueda volverlo a repetir dentro de diez años contigo.


DIVINA ANA

Como  las mejores historias en la vida, todo comenzó por casualidad.  Entre copa y copa, ambiente festivo y música de fondo, Irene me contó su proyecto. Quería fotografiar a mujeres reales y a través del Boudoir convertirlas en DIVINAS, fuera cual fuera su edad.

Lo que me impresionó de aquella iniciativa no fue en sí mismo el aspecto estético sino la idea. Hacer que cualquiera de nosotras, con nuestros años, nuestros kilitos, nuestra timidez y pudor ante una cámara, con nuestro sentido de ridículo y del “yo no valgo para eso” se convirtiera en un viaje alucinante hacia el autodescubrimiento personal. Y eso que al principio, he de confesarlo, no tenía ni idea de que la experiencia iba a ser tan brutal.

En un primer momento me lo plantee entre risas, luego, como un reto; Nunca antes se me había ocurrido una idea tan descabellada. Nunca antes había hecho nada parecido. Pero empecé a pensar: ¿Y por qué no?.

Así, a medida que íbamos profundizando en el proyecto, me fui entusiasmando con la posibilidad de romper barreras y tabúes y como yo soy de las que arriesgan y que ha aprendido a ponerse el mundo por montera, me comprometí formalmente con Irene a ser la Divina de los 40. Porque aunque ella no lo haya dicho, yo soy de las que ya pertenece a esa década y no me importa decirlo. Es más, con lo que me imponía llegar a esa edad, ha sido cumplirlos y comenzar a ver la vida de otra manera. He empezado a quererme más, a mimarme más, a escucharme más. He encontrado ese punto de inflexión en el que sin desmerecer a los demás, hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Y ese cambio me ha ayudado en mi evolución vital. Supongo que las cosas surgen en el momento oportuno y mi momento había llegado. Aunque aún no sabía cuánto de enriquecedor tendría este viaje que había emprendido de la mano de Irene Vélez.

Poco después de confirmar mi participación en el proyecto, esta fotógrafa del alma, como a mí me gusta llamarla, comenzó a requerirme información. Quería saber de mí, de mis gustos, de mis aficiones, de mis temores también. En definitiva, pretendía colarse en mis más profundas emociones para conocerme algo mejor. Pero a medida que yo iba contestando a sus preguntas, yo misma me estaba autoanalizando. Ahí es donde reside la verdadera esencia de esta sesión. Porque durante más de un mes, día sí día no, Irene iba planteándome un reto diferente. Me estaba obligando a repasar escenas vividas y a elegir entre ellas, me estaba retando a encontrar aquellas partes de mí que más me gustaban, porque las que no me gustaban ya las hallaba yo solita con mucha facilidad. Me estaba adentrando en mi misma de tal modo que el aprendizaje fue conjunto, único y auténtico, desprovisto de excusas, alejado de negaciones, carente de falacias.

Esa a la que yo estaba mirando interiormente era yo, con sus virtudes y sus defectos, con sus alegrías y sus miserias. ¿Y sabéis que?. Por primera vez en mucho tiempo me estaba gustando lo que veía. Me estaba aceptando tal cual era. Había encontrado el equilibrio. Me sentía en paz y sobre todo, con mucho que dar, a mi misma y a los demás. Eso es ser Divina. Ser mujer. Ser tú misma. El resto lo hizo Irene.

Aquella mañana empezó pronto. Madrugón, sesión de peluquería y maquillaje a cargo de la siempre solicita Alejandra, de Alarte, quien con su dulzura innata y su buen hacer me hizo sentir una auténtica princesa. Y con la sonrisa puesta y el alma alegre emprendimos camino hacia Jimena, rumbo a Casa Henrietta, el hotel elegido por Irene para la sesión. Allá íbamos  tres locas por la vida, Irene Vélez, el alma mater del proyecto, Regla Gómez Tejada, mi fiel amiga y una servidora.

No hubo nervios, nada de vergüenza y sí mucha ilusión en lo que estaba haciendo. Frente a mí, una fotógrafa de excepción que, silenciosa, pulsaba una y mil veces el click de su cámara. Y junto a ella, Mi niña Regli, lanzándome mensajes positivos y haciéndome reaccionar a sus estímulos verbales, fruto de una amistad profunda y sincera que la hace conocedora de todos mis resortes. Disfruté. Disfruté como pocas veces en mi vida. Me sentí princesa. Me sentí  mujer. Me sentí bella. Y también sexy, por qué no decirlo. Pero sobre todo, me sentí FELIZ. Y esa es la felicidad sin artificios ni Photoshop que Irene ha reflejado con su objetivo, más allá del aspecto físico y las poses. Ella ha captado mi esencia, mi alma y mi espíritu. Ha fotografiado mi interior. Y eso es ARTE. Siendo sincera, no me reconocí en las fotos. ¿ Aquella mujer era yo?. Pues sí, vaya si lo era. Lo soy.

Irene me ha puesto frente a frente a esa otra Ana valiente, arriesgada, intensa, cómoda consigo misma, bella y FELIZ. He sido capaz de verme con los ojos del espectador y me van a perdonar la chulería, pero me ha encantado lo que he visto. Me ha sorprendido y emocionado ver a esa Ana que se refleja en las fotos y que no es más que mi otro yo.

Cuándo me han preguntado qué he sentido con esta experiencia he respondido: Vale por tres meses de terapia. Y es que éste ha sido un viaje alucinante hacia el autodescubrimiento personal, una inmersión en lo más profundo de mi ser, una mayúscula inyección de autoestima y un análisis profundo de quién soy y de lo DIVINA que puedo llegar a ser. Por eso recomiendo la experiencia, porque nosotras, las mujeres de a pie, también podemos ser DIVINAS. Todas nosotras, porque todas llevamos dentro a esa mujer atrevida, valiente y arriesgada. Esa mujer que además de esposa o madre, a pesar de la edad que tenga, sigue siendo Mujer. Ese es el mejor de los regalos, el más bello, el más intenso, el del encuentro contigo misma. GRACIAS.


DIVINA MARIBEL

Este proyecto me ha llevado a entender, sentir y tomar conciencia más allá de tantos prejuicios, de la forma que tiene la sensualidad y de su expresión. La sensualidad como forma de acercarme, de sentir mi existencia y la expresión del gozo en todas las dimensiones; en definitiva para mí está significando una nueva manera de mirar el mundo, un cambio en mi cosmovisión. Y este proyecto se cruza en mi camino cuando dentro de mí hay una fuerza que puja por salir, un movimiento de transformación para el cual ya estoy preparada y es el encuentro con determinadas partes de mí, que por una razón u otra aliené de mi existencia como mecanismo de defensa. La sensualidad como arte, como gozo es la que me acerca a experimentar la vida centrando la atención en toda la belleza que hay a mi alrededor. La sensualidad ha significado la lente más bella desde la que siento y observo el mundo.

Mi decisión de participar en este proyecto es que en estos momentos de mi vida creo que las cosas que vienen a mí tienen un cometido en todo este proceso de toma de conciencia del que me responsabilizo y desde el agradecimiento y siendo consciente de mis miedos, tomo riesgo y me adentro en ello; por supuesto siempre teniendo presente la existencia del” libre albedrio”. El trabajo interior desde el cuerpo en sí es algo que me interesa y que desde hace algún tiempo quería realizar alguna formación más específica que la recibida en mi formación en Gestalt. Mi mejor manera de conocer es desde la experiencia y es desde aquí donde considero que es un buen momento para realizar este bello proyecto que has iniciado. En definitiva, experimentar, naufragar y descubrir mi propia sensualidad…

En cuanto a tu primera pregunta, cómo he sentido tus cuestionarios…, pues me ha servido para evidenciar una vez más cómo suelo escabullirme, esconderme y buscar argumentos para no ponerme en definitiva en contacto conmigo. Y esto fue lo que ocurrió inicialmente, una actitud arrogante, “con lo que llevo yo trabajado…ahora voy a ocupar tiempo en pensar todas estas cosas…”, a esto en Gestalt lo llamamos EVITACIÓN. Una vez que me di cuenta de este mecanismo de defensa, tome riesgo y decidí sumergirme, vivir la experiencia desde mi propia responsabilidad. Era consciente que tendría que romper algunas barreras, necesarias en todo proceso de cambio y sanación. Así que cada una de las tareas que me encomendabas era un descubrimiento, un reto, un salir de esa zona de confort y tomar riesgo… Tus tareas guardaban en sí misma el cometido de estar en el aquí y en el ahora, en la observación de partes mías que anteriormente no había querido mirar y mi gran sorpresa ha sido que desde aquí he conseguido integrarlas en mi rutina diaria y cambiar mi campo de percepción.

Cuando llegó la fase de preparatorio para la sesión posterior sacaste de mí una parte de mi carácter que creo no haber visto con tanta claridad en otras ocasiones, esa parte controladora. Sólo había mantenido contacto contigo de forma escrita, carecía de información del desarrollo de la sesión, de las cosas que iba a necesitar y empecé a pensar que tú te encargarías de todo y que con mi presencia era suficiente. Después dos días antes me informas de esos estilos de mujeres que quieres reflejar en la sesión y mi cabeza se volvió loca pensando qué necesitaría para la sesión.

Y llegó el día…. En las horas previas aparecían en mi mente dos interrogantes, ¿qué hago yo aquí? ¿Qué necesidad tengo de todo esto? Y decidí no gastar mi energía en responderlos y sí disfrutarlo minuto a minuto. Era un día que me regalaba… y donde toda la atención estaba puesta en cómo sacar mi belleza con luz y conciencia….lo conseguí viviendo cada momento, sin juicio y desde la diversión….solo consistía en jugar…., así mi propia exigencia no tuvo espacio alguno. La sesión transcurrió de forma fluida, todo salía sobre la marcha y ese maletón con el que cargaba resultó innecesario, un gran aprendizaje para mí…en definitiva lo que contaba para obtener buenos resultados era sencillamente cuestión de ACTITUD. Y mi actitud fue de entrega, de vivir este experimento en toda su plenitud.

Hoy, casi una semana después, puedo hablar de que algo ha sucedido dentro de mí… Tomo expresión el día después…cogí un lápiz de ojo abandonado y quería seguir disfrutando de esa belleza…. Tomo contacto de que no se trata de narcisismo, ni egocentrismo, sencillamente que desde la contemplación de mi propia belleza puedo conectar con la belleza de la VIDA. Como decía un sabio, “lo que hay adentro, hay afuera…lo que está arriba está abajo…”

Es como haber rescatado una parte de mí que estaba escondida, pues es la sensación de cierto temor…, donde sólo era privilegio de los de afuera observarla. Pues tomo conciencia de esta belleza interna, de mi propio lenguaje corporal, siendo consciente de la importancia de esta sensualidad innata que es la que puede sentir de una manera especial una parte de mí y mi entorno.

Y no quiero que esta experiencia quede solo en mí y en las restantes Divinas, por lo que animo a hombres y mujeres a subirse a esta montaña rusa, por el vértigo que en algunos momentos puede producir y sentir el subidón que yo he podido experimentar.

Y mirar el mundo desde esta parte, nuestra parte Divina conlleva soltar muchas de las cosas o estructuras que nos han servido cuando lo mirábamos desde otro lugar, por eso hablo en mi experiencia de ese maletón innecesario.

En algunas líneas creo que sí hago referencia al JUEGO que para mí también ha supuesto, al margen del autoconocimiento.

Pues sí, risas, bailes y una gran empatía hacia tu persona que fue lo que produjo que ese juego siguiera su curso. Fueron tres horas bailando sin parar y creo que esto se te olvidó, porque deberías de haber cobrado por este intensivo de Zumba que me diste, jajaja!!!!.

Quiero felicitarte ……por muchísimas cosas, ahora le dedico unas palabras a esa “peaso” profesional, donde me quedé con el capricho de verte estilo” tarzana” colgada de los barrotes de esa cama disparando fotos sin parar; pero con el simple hecho de imaginarte disfruté de lo lindo durante la sesión.

Envidiable esa seguridad que transmites en tu trabajo y que hiciste que mis miedos se esfumaran.


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